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La Iglesia de Hierro

La Iglesia de Hierro es probablemente el culto apotropaico más extendido, y la religión oficial de muchas Koina. Es una institución monolítica, cuyos obispos y archidiáconos imponen una estricta observancia ritual a sus seguidores, con el objetivo de honrar adecuadamente a todos los miembros de un nutrido panteón, con Arcontes específicos para presidir cada día del año y cada aspecto de la vida, y sangrientos sacrificios rituales y mortificaciones a modo de penitencia.

La Iglesia asegura que cualquier ruptura en el ritual, y el más leve atisbo de pecado, basta para atraer la ira de los Arcontes, por lo que mantiene una posición rigorista ante el pecado. En muchos lugares, la Iglesia se las ha arreglado para convertir a la Orden de la Espada Ardiente en su brazo ejecutor, y en los territorios que domina las cazas de brujas y las denuncias anónimas son moneda común. También corren rumores de una estrecha relación con la Iglesia de la Ascensión, y hay quien dice que la cúpula de la Iglesia de Hierro es un culto apoteósico, y que algunos de los Arcontes menores a los que adoran son patriarcas divinizados.

Relaciones con otros cultos:

Su relación con otros cultos es mucho más tensa. Toleran a los Siervos de la Hueste, pero muchos predicadores consideran a la Orden del Corazón Atravesado tan herética como cualquier culto Eleutérico.

Entre los heterodoxos, abominan en particular de los rituales orgiásticos del Culto del Forastero, al que persiguen con saña. Corren rumores de que algunos sacerdotes colaboran a veces con la Iglesia de la Redención, cuya doctrina consideran errada, pero salvable si se enfoca adecuadamente.

La Iglesia de los Siervos de la Hueste

Segunda en número solo por detrás de la Iglesia de Hierro, la de los Siervos de la Hueste sostiene que la humanidad no es una mera víctima de la Heimármene, un prisionero en una cárcel, sino una parte integrante de la burocracia cósmica, cuya labor es servir a los Arcontes. Sus sacerdotes han establecido inmensas compilaciones de rangos y títulos de la “Hueste Celestial”, como llaman a los Etemmu y los Arcontes, organizándola en coros y cortes en cuyo nivel más bajo está siempre, inevitablemente, la humanidad.

Según la filosofía de la Iglesia, no existe distinción entre el gobierno mundano y el religioso, por lo que tienen tendencia a infiltrarse en las instituciones seculares y convertir todos los aspectos de la vida en un ritual sagrado.

Relaciones con otros cultos:

Los Siervos de la Hueste son notoriamente intransigentes allá donde tienen el poder, pero donde carecen de él no les queda más remedio que convivir con la Iglesia de Hierro y con los Maestros del Yunque, con los que tienen buenas relaciones.

Desprecian a la Orden del Corazón Atravesado, y allá donde pueden persiguen a los cultos Apoteósicos, incluso a la Iglesia de la Ascensión, ya que creen que van contra el orden natural del universo.

Entre los cultos heterodoxos, odian en especial al del Espíritu Negro y al del Ángel de Cuchillas, a uno por intentar pervertir el orden del universo, y al otro por querer destruirlo.

La Orden del Corazón Atravesado

Para la Orden del Corazón Atravesado, lo que ata al hombre al mundo no es otra cosa que el sufrimiento. El dolor físico y la agonía espiritual son dos caras de una misma moneda, las verdaderas cadenas de la Heimármene que mantienen a las almas atrapadas en la Kenoma.

 Pero, según los sacerdotes rapados de la Orden, la alternativa es peor: una eternidad de sufrimiento como juguetes de los Arcontes, o la absoluta vastedad de la extinción total. Los adeptos de la Orden no soportan ninguna de las dos ideas, y para ello hacen todo lo posible por atarse al mundo mediante una de las formas más grotescas de Vía Sacrificial: sacrifican sus propios cuerpos. En los templos de la Orden se practican las más horrendas formas de tortura y mutilación, administradas por sacerdotes cubiertos de perforaciones, con la piel atravesada por clavos, ganchos y cadenas que simbólicamente los atan al mundo.

Relaciones con otros cultos:

Curiosamente, los sacerdotes de la Orden consideran que sus métodos son los más compasivos, teniendo en cuenta las circunstancias, y comprenden que no todo el mundo está preparado para seguir un camino de disciplina como el suyo, por lo que tienden a evitar los choques doctrinales y el proselitismo. Aún así, odian con pasión al Culto del Espíritu Negro, pues consideran que sus crímenes solo sirven para condenar almas a un tormento sin sentido. Otra rivalidad importante es con el Culto del Corazón Ardiente, al que consideran frívolo en sus prácticas, como niños jugando con fuego, y con los cultos Extincionistas, que luchan para extinguir el mundo físico que la Orden quiere preservar a toda costa.

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  • […] Espíritu Negro como una aberración basada en el egoísmo, a la Iglesia de la Redención como casi Apotropaica, y la Sociedad del Templo de Luz es uno de sus mayores rivales, pues el Culto quiere liberar y […]

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