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La Senda del Ángel de las Cuchillas

Como el Culto del Espíritu Negro, la Senda del Ángel de Cuchillas se organiza únicamente mediante relaciones de maestros y discípulos, sin grandes reuniones más que en ocasiones muy determinadas. Pretenden alcanzar la liberación cortando todos los lazos que les unen al mundo, sean de apego a lo material, a las personas, de amor, amistad, odio o simple relación familiar. Según una metáfora habitual, buscan convertirse en una espada que se mueve por el mundo cortando todo cuanto entra en contacto con ella, pues no solo pretenden salvarse a sí mismos, sino que cada uno busca “liberar” a los demás de sus apegos por los métodos que sean necesarios.

Trabajan activamente para romper relaciones, alianzas, y pactos, de modo que tanto ellos como sus víctimas queden totalmente aislados del mundo; en un momento dado, según dicen, incluso el ego y el alma se separan y la identidad se disuelve, alcanzándose la liberación.

Relaciones con otros cultos:

Son un culto extremadamente subversivo y perseguido, al que cazan por igual los Siervos de la Hueste, el Culto del Forastero y la Orden del Corazón Atravesado. Dado que su objetivo es cortar todos los lazos, carecen de alianzas firmes, aunque los miembros individuales pueden tener determinadas conexiones… al menos por un tiempo.

La Hermandad de las Profundidades

A primera vista se puede confundir a la Hermandad de las Profundidades con el Culto del Forastero, y hay quien dice que uno de los dos surgió del otro. Ambos se reúnen en los bosques para danzar y alcanzar estados de trance, y abandonan todas las normas sociales en su búsqueda de la liberación. Pero mientras el Culto pretende liberarse de la Heimármene, la Hermandad espera escapar del dolor y el sufrimiento del mundo por el procedimiento mucho más expeditivo de disolver el ego, la autoconsciencia y el yo en la pura rabia animal de los impulsos primarios.

Son por tanto seguidores de la Vía Kenómica, y particularmente rigurosos. Los hermanos viven como animales en bosques y desiertos, y tratan de abandonar todo lo que los hace humanos, buscando extinguir no solo el espíritu, sino también el alma y la fuerza vital, con el fin de eliminar toda posibilidad de reencarnación.

Relaciones con otros cultos:

Sus únicos aliados son los miembros del Culto del Forastero, aunque sus diferencias doctrinales impiden que colaboren de manera fluida. La Orden de la Espada Ardiente, a las órdenes de la Iglesia de Hierro, y a menudo ayudada por los Maestros del Yunque, es un enemigo implacable, decidido a extirpar a la Hermandad de cualquier lugar en que se refugie.

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