Personajes: El Deshollinador

La rueda de la industria gira sin parar en Hikaptah, la de los Muros Blancos. Sus altísimas chimeneas lanzan destellos incesantes al cielo verdoso y triste de la Kenoma, humo blanquecino y ardiente de la destilación y combustión de almas. La energía que liberan al ser incineradas se usa en sus fábricas, para mover enormes ruecas y cadenas de montaje que servirán productos a los más poderosos y a más de un Taumaturgo afamado. Se suceden explosiones y accidentes, porque la sustancia de trabajo es volátil, pero como afectan a esclavos y a “trabajadores” donados por la Iglesia de Hierro, no le importa a nadie. Sólo la incomodidad de reparar una rueca y cumplir los plazos.

Desde hace meses hay alguien (eso esperan, que sea alguien y no algo, un Etemmu) que parece sabotear las fábricas. Puede ser un día uno de los que carga los sacos de jaulas de almas hacia la pira donde arden y elevan lamentos inescrutables hacia el cielo, colando varias piedras de carbón paa que todo estalle. Puede ser otro día uno de los deshollinadores que se juega la vida puliendo el interior de las chimeneas para que no se acumule el residuo, impregnándolas de aceite viscoso e inflamable.

Los rumores nacen y mueren, pero el del Deshollinador se resiste a desaparecer con cada sabotaje. Hay quien dice que es un niño huérfano al que la Iglesia de Hierro acogió, que lo usa para recuperar secretos que son ofensivos a los ojos de los Arcontes. Si el hombre no está preparado para destilar almas, si con ello ofende a los Demiurgos de la Kenoma, razonan, alguien debe pararlo. Sostienen que por un lado la Iglesia ayuda porque necesita los bienes de la industria para sus rituales, pero que su forma de postrarse ante los dioses que la aplastan es ser ellos mismos los que destruyen su propia obra. Otros piensan que se trata de la obra de uno de los Taumaturgos, que quiere acabar con la competencia en pos de la Iluminación, porque sólo un alma podrá adentrarse en los dominios de los Arcontes y unirse a ellos.

La realidad es algo menos fantástica. El Deshollinador existe y es experto en pasar desapercibido. Una vida de pobreza y de abusos le hizo entender que la invisibilidad no es un don, sino una maldición impuesta a los de su clase. Por eso puede adentrarse con tanta facilidad en las fábricas: nadie mira al esclavo, que ni siquiera puede permitirse el lujo de tener una cara propia.

Se cuela en refinerías de almas, en telares y empresas manufactureras, siempre como uno de los criados. Sabotea cuanto puede, provoca accidentes aquí y allá… pero su objetivo real no es ése. Con las distracciones puede inspeccionar la maquinaria con tranquilidad y recuperar secretos y diseños que nadie debería tener. ¿Qué hará con ellos después? ¿Cambiarlos por una sesión de debate con alguien de alma más fuerte, que le ayude a paliar las pesadillas con las Prisiones de Hierro? ¿Destruirlos en honor a los Arcontes? Eso nadie lo sabe.

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Ficha Dioses Extraños FAE
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  • […] la entrada anterior hablamos del Deshollinador, un personaje especializado en sabotear las industrias de Hikaptah, la de los Muros Blancos. Quizá […]

  • […] mantenerse neutrales y ofrecer sus productos al mejor postor. Su centro principal está en Hikaptah, donde su influencia es tan grande que controlan a varias de las koina. La Fratría está formada […]

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