Enrique Castro

Enrique Castro

¡Hola! ¿Quién eres y a qué te dedicas exactamente en Pronoia Works?

Soy Enrique Castro y como decía aquel, soy el creador. En Pronoia Works me encargo de idear y desarrollar las ambientaciones, y de escribir la mayor parte de los textos, salvo aventuras y personajes. Me corresponde la descripción de los mundos, sus habitantes, sus facciones, política, magia, tecnología… también me encargo de las reglas.

¿Qué te animó a unirte al proyecto?

Pronoia Works surgió originalmente como un proyecto a medias con Jonathan González, que es el autor de los logos y algunas de las imágenes. Yo aportaría las ideas y las ambientaciones, y él las ilustraciones. Al final él no pudo continuar, y el proyecto languideció durante un tiempo hasta queJavier y Miriam se unieron y decidimos relanzarlo. Más adelante se nos unió también Daniel, al que presentaremos pronto.

¿Qué es lo que más te gusta de tu labor en Pronoia Works?

Crear mundos. Me encanta tomar una idea y tirar del hilo, ver qué consecuencias tendría un mundo con unas determinadas condiciones. Cómo afectaría a la sociedad, a la cultura, a la mentalidad, y a su vez, qué efectos secundarios tendría esto. Cómo pueden interactuar culturas totalmente diferentes, o intereses opuestos… y cómo afecta eso a las personas de a pie, que van a ser los personajes jugadores. Al escribir, exploro cómo sería vivir en un mundo como los que presentamos.

¿Has aprendido algo de tu participación en el proyecto?

Muchísimo. Por un lado en cuanto a focalización y precisión. A mi me puede interesar mucho describir los aspectos más intrincados de un sistema de parentesco hawaiano en contacto con uno sudanés en una arcología cerrada al exterior, pero tengo que centrarme en lo que los jugadores van a poder utilizar en una partida. Y he descubierto que me encanta sembrar los textos de ganchos y semillas de historias que despierten ideas en la cabeza del lector.

Aparte, también he aprendido mucho de difusión y comunicación, aunque no es mi labor en el grupo. La primera etapa de Pronoia Works se paralizó porque no tenía ni idea de qué hacer con ella, pero poco a poco empiezo a entender lo básico.

¿Te acuerdas de cuándo empezaste a jugar a rol?

Técnicamente fue en el patio del colegio, con trece o catorce años, aunque solo recuerdo hacerme el personaje, y no llegar a jugar. Era AD&D segunda edición, me parece. En aquella época ya conocía la Biblioteca de Cartago, una página legendaria sobre Vampiro: La Mascarada, y poco tiempo después estaba dirigiendo partidas a mis amigos, alternándome con otros que nos dirigíaRunequest, Mutant Chronicles, Cthulhu o D&D. Más tarde conocí a Javier y empezamos a jugar aMundo de Tinieblas en condiciones. De todas formas, siempre jugué más por foro que en mesa: fui moderador del foro de interpretación de Cartago durante ocho años.

¿Cuál es tu juego favorito?

Por nostalgia, por conocerlo íntimamente y por el ambiente que se puede lograr si se juega bien, diría que Vampiro: La Mascarada, aunque seguido muy de cerca de otros de Mundo de Tinieblas. Hay muchos de otras compañías, como Kult, El Rastro de Cthulhu o Fading Suns que me parecen muy interesantes aunque no haya podido jugarlos.

¿Puedes hablarnos de alguna partida o personaje míticos?

En la época del foro de Cartago creamos (idea del otro moderador de interpretación, cuyo apodo era Hares) una especie de mundo persistente, y llegamos a dirigir una serie de partidas interconectadas a través de todo el mundo, con personajes que pasaban de una a otra y tramas que se entrelazaban. Recuerdo especialmente varias iteraciones de Houston, y una cruzada del Sabbat sobre Hungría que duró casi un año de tiempo real, y continuó con una partida en el Budapest post-conquista.

En mesa le tengo especial cariño a una “saga” de Demonio: La Caída, dirigida por Javier, que tuvo tres episodios distintos. Cada vez éramos dos jugadores, y solo yo estuve presente en las tres. Seguimos la trayectoria del personaje desde que se convertía en demonio, y cómo convivía con ello (recuerdo que su leitmotiv era “solo quiero ser un hombre”), hasta el momento en que conseguía volver a ser humano. También recuerdo otra, de Momia: La Resurrección, porque el personaje era todo lo contrario a mi en cuanto a personalidad.

Cuando juegas o diriges una partida, ¿qué enfoque prefieres? ¿Más narrativo, más acción, introspección, evolución de los personajes?

Me gustan las partidas intrincadas, con politiqueos, múltiples facciones, traiciones e intrigas, hasta el punto de que a veces me paso y se me van de las manos. También me gusta que haya introspección, en el sentido de que los personajes tengan convicciones, relaciones sociales y demás, y tengan que reflexionar sobre cómo afecta a sus vidas el berenjenal en el que se meten. Y en dicho berenjenal tiene que haber su toque de acción, desde luego.

¿Has creado algún tipo de material propio para juegos de rol?

En la época de la Biblioteca de Cartago produje bastantes documentos, algunos propios, y otros recopilaciones y traducciones de material oficial. De hecho, creo que aún circulan por internet los que hice sobre diferentes sistemas de magia de sangre en Vampiro, vueltos a maquetar por alguien. Más recientemente he participado en varios temas en el foro de RPG.net, donde un usuario hace una propuesta y los demás desarrollan la ambientación a partir de esa idea.

También en las partidas que dirigía en el foro se incluía siempre una introducción con una descripción de la ciudad, lugares clave, personajes no jugadores principales… en las partidas de mesa intenté hacer algo parecido, pero por algún motivo (ejem) nunca conseguí hacer que los jugadores se leyeran documentos de treinta o cuarenta páginas describiéndoles la ambientación.

Aunque no es exactamente propio, porque está basado en una novela, tengo el proyecto del juego de rol de Máscaras de Matar, con su blog correspondiente.

Aparte de eso… Pronoia Works entero es material propio para juegos de rol.

¿Y en general sin ser rol, tienes algún otro proyecto creativo?

Aparte de ambientaciones complicadas escribo relatos, tanto en ciencia ficción y fantasía como en otros géneros. Tengo un blog de relatos, Tabvlarium, ahora un poco abandonado, y en Wattpadvarias historias publicadas, y dos en proceso: La Voz y la Mano, una novela steampunk basada enEón de Hierro (que es una de las ambientaciones futuras de Pronoia Works), y una novela negra que narra el ascenso de un joven en la mafia rusa, llamada Zoloto. De ésta he terminado la primera parte, y en septiembre empiezo con la segunda.

Además de jugar a rol, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Enrique Castro
Esto.

Sobre todo leer, casi todo lo que cae en mis manos, ficción y no ficción. Dedico gran parte de mi tiempo libre a escribir, aunque muchas cosas se quedan en cuatro ideas apuntadas en un documento que ya recuperaré algún día para Pronoia Works o un relato. También veo series, y cine, y me gusta la fotografía aunque no tengo ninguna formación en el tema. Viajar me encanta, aunque ya no puedo tanto como antes. Últimamente me está dando por el deporte: salgo a correr y estoy volviendo después de quince años a las artes marciales.

¿Qué es lo que más te gusta de vuestro primer proyecto, Dioses Extraños?

Confieso que es una gran excusa para dedicarme a escribir sobre esas cosas raras que mencionaba antes. Es un mundo en el que la espiritualidad es real y tangible, de manera que puedo dedicar páginas a la metafísica y las creencias, explorar las relaciones entre filosofías distintas, describir rituales y sus funciones sociales, místicas y simbólicas… y examinar cómo llega eso a la masa de Oyentes, en qué se traduce en la religión popular, cómo afecta a su vida diaria… Podemos llamarlo deformación profesional, ya que mi intención en la carrera era especializarme en Historia de las Religiones (aunque finalmente fui por otro camino).

¿En qué te inspiras para crear material para Dioses Extraños?

Sobre todo en estudios académicos sobre religiones, filosofía y antropología. Tengo en casa una monografía sobre el gnosticismo (la Religión Gnóstica, de Hans Jonas, ed. Siruela, 2003) que sentó las bases de Dioses Extraños, e incluso del nombre: tiene un capítulo titulado “El Extraño”, que no sé si acuñó el término, pero es donde yo lo vi por primera vez. Aparte de esto, cualquier otro texto sobre el tema que caiga en mis manos. En Dioses Extraños hay trazas de religión griega y romana, budismo tibetano, taoísmo, hinduismo, religión mesopotámica y egipcia, cábala y muchas cosas más.

¿Qué tipo de proyectos te gustaría hacer con Pronoia Works en el futuro?

Si por mi fuera, escribiría sobre todas las ambientaciones que tenemos en el tintero al mismo tiempo. Tenemos ideas de todo tipo, y me gustaría poder desarrollarlas todas con el detalle que se merecen. En todo caso, quiero crear mundos que al mismo tiempo sean jugables y divertidos, y aporten algo más, un toque nuevo, y sobre todo una profundidad que los haga realmente inmersivos, detallados, e internamente coherentes.

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