Inspiración para Dioses Extraños

Monsu Desiderio, Daniel at the Lions' Den
François de Nomé Monsù Desiderio, Daniel in the Lions' Den

Dioses Extraños puede ser un juego complejo, tanto para los jugadores como para el director de juego. Aparte del aspecto más filosófico e introspectivo, es muy importante situar a los personajes en un ambiente apropiado, que no solo les transmita el simbolismo de lo que está ocurriendo a su alrededor (de simbolismo ya hablaremos otro día), sino también ponga a los jugadores en un determinado estado mental. Como en cualquier película o libro de terror que se precie, la atmósfera y el ambiente deben llevar a que los personajes estén atentos a cualquier sombra, pendientes siempre de la espada de Damocles que se cierne sobre sus cabezas, y dispuestos a creer, sea o no cierto, que su misma existencia está amenazada. En Dioses Extraños, además, esa existencia no es solo física, sino espiritual. Los personajes se enfrentan a una eternidad de tormentos en las Prisiones de Hierro, o a la posibilidad de castigos aún mayores, en esta vida y en la otra, si desafían a los Arcontes.

¿Cómo logramos eso? A través de la descripción y de las acciones y reacciones de otros personajes, entre otras herramientas como la música o la iluminación. El papel del director de juego es aquí fundamental, aunque desde luego, los jugadores tienen que estar por la labor y colaborar. No sirve de nada un monólogo de diez minutos hablando sobre las calles tortuosas de la ciudad, los siseos de origen desconocido que atraviesan las grietas del pavimento, las formas aladas que a veces bloquean la luz, o los rostros desconfiados y resignados de los lugareños, si va a haber alguien todo el rato soltando bromas de fondo. Esto no quiere decir que haya que ir a las partidas como se va a misa, pero todo tiene su momento.

Dicho esto, decir “para crear un ambiente de terror usa la descripción y a los personajes no jugadores” no sirve para nada. Eso ya lo sabe el director de juego; lo que necesitamos ahora son ideas sobre cómo hacerlo, qué describir, qué tipo de ambientes, atmósfera y temas son adecuados para Dioses Extraños. Y de eso va esta entrada.

Sleepy Hollow
Sleepy Hollow

Vivimos en una época donde lo audiovisual es muy importante, y a todos nos resulta más fácil situarnos con ejemplos del mundo del cine, la televisión o los videojuegos, así que eso vamos a hacer. ¿Qué películas o series nos sirven para situarnos en la atmósfera de la Kenoma, en la estética de los Tiviles, y en la vida cotidiana de los desgraciados Oyentes? De cada una de ellas podemos sacar toda clase de referencias e ideas, e incluso, puestos a ello, podemos usar la música o capturas de pantalla para ilustrar nuestra partida.

Empecemos por lo puramente estético. El ambiente en la Kenoma es ominoso y casi onírico, con los vientos del Mar de Suf aullando en los callejones, nubes de tormenta permanentemente en el cielo, y nieblas espesas arrastrándose por las plazas. La estética de determinadas películas ambientadas en una época victoriana más o menos vaga es muy adecuada:

Sleepy Hollow(Tim Burton, 1999)

Desde el Infierno(Albert y Allen Hugues, 2001)

El Hombre Lobo(Joe Johnston, 2010)

Penny Dreadful(Showtime, 2014-2015)

¿Qué tienen todas en común? Ciudades donde lo utilitario e industrial se mezcla con los restos decadentes del barroco y del neoclásico. Bosques oscuros e impenetrables salpicados de ruinas. Corrupción a todos los niveles y personajes extraños que ocultan secretos oscuros. Pueden proporcionar también ideas para partidas: maldiciones sometidas a reglas muy precisas, pero que muy pocos entienden, la interacción entre los eventos de la trama y el mundo interno del protagonista, sociedades secretas y rituales arcanos… y el sanatorio del Hombre Lobo podría muy bien ser una sede del Instituto de Corrección Espiritual.

Otras obras nos pueden servir como inspiración para la atmósfera y el ambiente, pero se apartan un poco más de la estética. Por ejemplo:

El Gabinete del Doctor Caligari(Robert Wiene, 1920)

Twin Peaks(David Lynch, 1990-91)

Carnivàle(HBO, 2003-2005)

El Laberinto del Fauno(Guillermo del Toro, 2006)

Silent Hill(Cristopher Gans, 2006) También valen los juegos, por supuesto.

Carnivàle
Carnivàle

Todas comparten un aire onírico, en el que es más importante el simbolismo que lo que ocurre realmente, y la realidad puede retorcerse de maneras inesperadas, e incluso a veces se confunde con las pesadillas. Da igual que estén ambientadas en los años veinte, treinta u ochenta, lo importante es transmitir esa sensación de extrañeza, de que todo es posible y el mundo es aterrador, incomprensible y peligroso, como una pesadilla hecha realidad.

Esto es solo una muestra. Existen muchas otras obras que se pueden usar, incluyendo, desde luego, la literatura, que abunda en ejemplos válidos. Y aún no hemos tocado ni siquiera los temas subyacentes a Dioses Extraños, que nos darían perfectamente para otra publicación. Pero por ahora podemos irnos haciendo una idea del aspecto y las sensaciones de un paseo por la Kenoma.

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