Música y juegos de rol

Hace muchos años, cuando empezábamos en esto, no nos imaginábamos la cantidad de medios que tendríamos a nuestra disposición a la hora de narrar una partida. Jugábamos en la mesa de la cocina (con la puerta cerrada y la habitual incursión de nuestros padres), sin más capacidad para impresionar al jugador que la de modular nuestra voz y jugar con los silencios.

Por suerte, las cosas van avanzando y poco a poco la tecnología fue entrando en nuestras partidas. En el caso de nuestro grupo de juego, recuerdo que empezamos a probar distintas estrategias cuando tuvimos un espacio donde jugar que no fuera la cocina de mis pacientísimos progenitores. Por ejemplo, empezábamos a jugar con la luz apagada para ayudar a la imaginación, nos levantábamos y movíamos por el saloncito que teníamos a disposición…Incluso llegamos a tener una máquina de humo de ésas que se usan en conciertos, pero es una historia muy larga y será contada en otra ocasión.

El siguiente paso fue la música. Yo llevaba años utilizándola, pero sólo para inspirarme a la hora de preparar las partidas. De hecho, es una de las técnicas que pueden usarse: tratar de convertir la letra de una canción en algo jugable (y de nuevo, de esto hablaremos en otro momento). Usaba citas de las canciones para los capítulos de las crónicas, alguna vez puse una canción para entrar en harina antes de empezar… Así que el paso lógico era poner música en determinados momentos.

(Ejemplo de vídeo y de canción que utilicé para sacar ideas para una partida de sólo Malkavian, en Vampiro: La Mascarada)

Muchos de los juegos, en sus propios manuales básicos, traen ideas de música que utilizar para ambientar. Pero lo que uno encuentra es que normalmente se refiere más a lo que dicen las letras que a la propia música en sí. Letras que mayoritariamente están en inglés, además. Por eso también hay que tener mucho cuidado y seleccionar muy bien lo que vamos a hacer con la música.

La primera recomendación que puedo dar es que, hagamos lo que hagamos, lo preparemos con mucha antelación. No lo dejemos al azar ni nos pongamos a buscar qué poner en medio de la partida, porque eso le rompe el ambiente que pretendemos conseguir a los jugadores. Si vamos a sacar la música de YouTube vamos a dejar los vídeos precargados en distintas pestañas (y ya habiendo pasado la publicidad). Ojo, porque ahora YouTube elige otro vídeo para seguir. De hecho, yo no lo usaría y optaría por Spotify (ojo, sólo si ya tenemos cuenta para evitar los anuncios y las listas al azar), porque tiene una base de datos impresionante en cuanto a número de canciones y porque nos permite crearnos listas únicas para cada partida. Y si no, siempre podemos pasarnos la música que tengamos desde CD’s al ordenador y usar alguna aplicación tipo iTunes para las listas.

Cuando ya tenemos algo con lo que preparar la música, cabe preguntarse qué queremos hacer con ella:

¿Utilizarla para personajes o situaciones específicas, como banda sonora al uso?

¿O usarla como fondo de la partida, que esté prácticamente en todo momento?

Estas dos formas tienen sus ventajas e inconvenientes.

La primera nos permite jugar mucho con las emociones de los jugadores (imagínalos cuando no ven a nadie pero suena la música asociada al antagonista), o para ponerles en tensión. Además, da un aire más “cinematográfico” a la narración, porque al fin y al cabo estamos usando el mismo recurso que en las películas. El problema que veo es que si es muy estridente puede sacar al jugador del lugar, o si es alguna canción que le guste mucho puede empezar a tararearla (o cantarla) y romper el ambiente.

La segunda funciona muy bien si es con un volumen bajo y con una presencia muy secundaria. Simplemente música suave que acompaña toda la partida, que consigue modificar el ambiente. Ideal para partidas ambientadas en lugares muy exóticos y diferentes: por ejemplo, música de Europa del Este como fondo de una partida en ese lugar, música instrumental para varias sesiones cortas con mucha carga emocional… Lo bueno de este sistema es que también puede crear momentos de mucha tensión cuando la música desaparece, usando el silencio como énfasis.

(Ejemplo de hilo musical que usamos en una partida durante el invierno en Holanda, con mucha carga dramática)

Una vez sabemos qué uso le vamos a dar, toca tener en cuenta algo que a veces se nos pasa: tiene que ser música que guste a los jugadores. Quizá a ti te encante el black metal y te parezca que hay situaciones en las que ambientará muy bien en la partida que estás preparando, pero como a tus jugadores no les guste vas a cargarte el ambiente. ¿Por qué no preguntarles un poco qué tipo de música esperan escuchar en determinadas situaciones?

Y para finalizar, ¿música con letra o instrumental? A mi juicio, la música con letra distrae mucho más, especialmente si es en el idioma del jugador (o si la entiende, aunque sea en otro idioma). Puede funcionar muy bien como apoyo en el inicio de una partida, pero yo tendría mucho cuidado con ella. Yo empecé usándola mucho (y abusando), pero ya sólo la reservo para casos muy concretos, mientras que casi siempre tiro de música instrumental.

¿Qué casos concretos? Por ejemplo, una partida en los 80 en la que quería recalcar mucho el espíritu de la época. Estuve mirando listas de éxitos de los años en concreto en los que jugábamos, y cada vez que entraban a una cafetería, discoteca, pub… sonaba esto:

Os espero en los comentarios por si queréis seguir hablando del tema, que da para mucho.

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