Preguntas Frecuentes: Cosmología de Dioses Extraños

Dioses Extraños Stavros

Kenoma, Tivil, Arconte… todas estas palabras ya nos son bien conocidas. Algunas indican conceptos familiares, mientras que otras evocan realidades de inefable profundidad cósmica. En esta nueva serie de artículos nos proponemos aclarar algunos de esos conceptos mediante definiciones sencillas en forma de preguntas y respuestas.

Si tienen alguna otra pregunta, de este tema o de otros, no duden en dejarlas en los comentarios para futuras entregas de esta serie.

Comenzamos sin más dilación con la cosmología, y en el futuro hablaremos de otros temas.

  1. ¿Qué es la Kenoma?

Kenoma es el nombre que recibe el universo de Dioses Extraños. El por qué de esa denominación, que significa “el vacío”, queda para la elucubración de los sabios. La Kenoma es el Cosmos, el universo material, descrita por los filósofos como “el país de la sombra y la oscuridad, el imperio del Demiurgo”. La Kenoma comprende el mundo material en su totalidad, incluyendo el Mar de Suf, los Tiviles, los seres vivos, la tierra, el agua y el aire, pero también las realidades espirituales, como las Prisiones de Hierro, los Etemmu y los Arcontes. Todo aquello a lo que se puede acceder, física o psíquicamente, es parte de la Kenoma. No hay nada fuera de ella, y pese a todo es finita, delimitada por el Horos.

  1. ¿Qué es la Pleroma?

Por contraste con la Kenoma, Pleroma significa “la totalidad” o “la plenitud”. Según los sacerdotes Eleutéricos, es la realidad trascendente que se encuentra más allá del Horos, rodeándolo a él y a la Kenoma, que no es más que una burbuja de “vacío” en su grandeza. Es un mundo perfecto, puramente espiritual, donde residen la Gran Vida y la Luz de la Verdad, entre los Eones y los arquetipos ideales de todo cuanto existe, a la vez unidos en comunión mística y diferenciados individualmente. Según los Eleutéricos, cuando el alma alcanza la liberación atraviesa el Horos para unirse a los Eones en la Pleroma.

  1. ¿Qué son los Jordanes?

Son rutas relativamente estables en el interior del Mar de Suf, que permiten a los Psicopompos de la Hermandad de las Tormentas navegar de manera menos peligrosa (aunque nunca del todo segura) entre Tiviles. Se asemejan a un túnel de calma que atraviesa la tempestad, pero que a menudo colapsa temporalmente bajo el embate de las olas, o sufre el asalto de monstruos marinos y Etemmu. La Hermandad guarda celosamente sus cartas portulanas, donde están catalogados los Jordanes más importantes, pero no conoce ni mucho menos todos los que existen, ni habla de todos los que conoce. Se rumorea que hay Jordanes que llevan directamente a las Prisiones de Hierro y a otros lugares fantásticos.

  1. ¿Qué es el Horos?

El Horos es el “Límite”, la barrera que separa la Kenoma del infinito de no-existencia que yace más allá. El Horos actúa como la piel de la Kenoma, rodeándola, conteniéndola y delimitándola, e impidiendo que la materia, física y espiritual, que contiene se mezcle con la nada del otro lado. Sin embargo, según los pensadores heterodoxos de los cultos Eleutéricos, el Horos cumple otra función: la de servir de barrera, el muro de la prisión cósmica que es la Kenoma, separándola de la Pleroma que se encuentra al otro lado e impidiendo a las almas alcanzar la salvación.

  1. ¿Qué es el Mar de Suf?

El Mar de Suf ocupa la mayor parte de la Kenoma. Si la Kenoma es una esfera delimitada por el Horos, esa esfera está llena de las aguas turbulentas del Mar, sin que sea posible distinguir dónde está la superficie y dónde la profundidad. El Mar es una tormenta perpetua, que forma al mismo tiempo el océano que conecta los Tiviles y el cielo que los cubre. No hay un plano, siquiera imaginario, ni se puede uno orientar en sus profundidades por métodos convencionales. Es perfectamente posible navegar en línea recta para emerger directamente encima de un Tivil, entre las nubes, o salir de las profundidades como un gigantesco cetáceo. Dentro de esta masa tempestuosa existen los Tiviles como pequeñas burbujas habitables, las Prisiones de Hierro, y los Jordanes.

  1. ¿Qué son las Prisiones de Hierro?

Islas rocosas en medio del Mar de Suf, sometidas perpetuamente al embate implacable de las olas y las bestias que las habitan. Sobre ellas, los Etemmu han construido laberínticas fortalezas de basalto y hierro que desafían a las dimensiones y la geometría convencional. Cuando alguien muere en los Tiviles, su alma es arrastrada a las Prisiones, donde será sometida a terribles torturas. El tiempo no tiene sentido en las Prisiones, por lo que un alma puede experimentar una eternidad de agonía antes de ser enviada de vuelta para reencarnarse en un niño que ha sido concebido en el mismo instante de su muerte. Durante toda la vida terrenal, el alma recordará las torturas de las Prisiones en sueños, aunque nunca claramente.

Dioses Extraños Mar de Suf
Un arca cruzando el Mar de Suf
  1. ¿Qué son los Tiviles?

Si imaginamos la Kenoma como una esfera ocupada en su totalidad por la tempestad del Mar de Suf, podemos imaginar también diminutas burbujas en medio de las aguas. En cada una de estas burbujas, la tormenta se aquieta, formando un espacio de calma de forma semiesférica: abajo las aguas tranquilas, y arriba la bóveda del cielo, perpetuamente cubierto de nubes de tormenta, más allá de las que se encuentra el Mar de Suf. En medio de esta burbuja surge de las profundidades una isla, a menudo escarpada e inhóspita: un Tivil, el único espacio donde es posible la vida humana en la Kenoma. Algunos Tiviles son tan pequeños que dos personas no pueden sentarse en el suelo al mismo tiempo; otros son tan grandes que se tarda semanas o meses en cruzarlos, extensos como continentes con múltiples culturas y civilizaciones.

Cada Tivil está iluminado por un sol mortecino que apenas atraviesa la capa de nubes grises y negras del cielo. Si es el mismo para todos, o cada uno tiene su propio astro, es aún tema de debate entre los sabios. Las condiciones en cada Tivil son únicas: los hay extremadamente cálidos, y gélidos, cubiertos por desiertos o por bosques. Lo único que tienen en común es que la vida es siempre dura y penosa, el clima inhóspito, la agricultura difícil y los animales hostiles. Es en estas islas infernales en medio del Mar que la humanidad debe encontrar la salvación.

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  • […] por lo puramente estético. El ambiente en la Kenoma es ominoso y casi onírico, con los vientos del Mar de Suf aullando en los callejones, nubes de […]

  • […] vientos miasmáticos del Mar de Suf traen mutaciones, locura y perversidad. La carne se retuerce y se abre, aparecen ojos donde no […]

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