Tecnología y Vida en la Kenoma

Dioses Extraños Shivari

En la entrada anterior hablamos del Deshollinador, un personaje especializado en sabotear las industrias de Hikaptah, la de los Muros Blancos. Quizá a algunos les ha llamado la atención la mención a industrias, chimeneas y altos hornos, porque las múltiples referencias a iglesias y cultos, a los consejos electos que gobiernan las ciudades, y a los sacrificios, nos hacen pensar en un mundo antiguo, o como máximo medieval, algo que puede reforzar el uso de términos y nombres griegos y hebreos. Lo cierto es que la Kenoma está muy alejada de lo que podemos considerar una ambientación medieval típica.

Si queremos tener una idea del aspecto de una ciudad en cualquier Tivil, podemos pensar en aquellas regiones del mundo real que, entre los siglos XVIII y XIX, y hasta principios del XX, se mantuvieron en los márgenes de lo que consideramos el “progreso” occidental, con un pie firmemente plantado en sus tradiciones “antiguas”, pero comenzando a aceptar ciertas modas europeas, y particularmente la tecnología industrial. Pensemos en el Cáucaso, Irán, el Imperio Otomano, Asia Central o incluso partes de China durante la decadencia de sus respectivos imperios, pero limitando los avances tecnológicos a los de la primera Revolución Industrial.

Así pues, ¿qué podemos encontrarnos al entrar en una ciudad de cualquier Tivil? Lo primero es tener en cuenta que cada Tivil es, literalmente, un mundo. Algunos de ellos están casi totalmente aislados del mundo exterior, otros son lo bastante grandes como para albergar múltiples culturas, y otros son cosmopolitas y están relativamente bien comunicados. Podremos encontrar aldeas campesinas, en las que la vida no ha cambiado en milenios, pero también ciudades grandes y pequeñas, y en algunos casos auténticas metrópolis. En dichas ciudades habrá simples casas de madera junto con los palacios de piedra de la elite y los templos monumentales de los cultos gnósticos, pero no faltarán los bloques de viviendas de ladrillo o de hormigón. Las calles pueden tanto ser oscuros meandros sin pavimentar, como rectas avenidas adoquinadas e iluminadas con farolas de gas, flanqueadas por las verjas de hierro forjado de patios desolados y jardines asalvajados. Los ríos y desfiladeros están cruzados por puentes monumentales de vigas de hierro, que también permiten construir edificios cada vez más altos y diáfanos.

En los barrios más pobres, los habitantes se informan de lo que ocurre mediante el boca a boca, los pregoneros, y, si saben leer, panfletos y carteles manuscritos o impresos en bloque, mientras que los ricos pueden comprar periódicos impresos con tipos móviles, una tecnología relativamente nueva. El habitante de la ciudad es probablemente un pequeño comerciante o un artesano, por ejemplo un zapatero, un carpintero, o un herrero; pero cada vez más son trabajadores por cuenta ajena, no solo en tabernas y fondas, sino también en la industria: textiles, altos hornos alimentados por carbón, fábricas de papel e imprentas, industrias químicas, y otros. Muchos de estos trabajadores pobres viven hacinados en chabolas, barracas, o apartamentos de bajo coste en bloques de viviendas, a menudo en pésimas condiciones higiénicas, terreno abonado para las enfermedades y para los predicadores de los cultos heterodoxos que prometen la liberación de los sufrimientos terrenales.

Muchas tecnologías pueden existir, pero no están extendidas por todas partes, o a todas las capas sociales. Los más ricos pueden tener relojes de bolsillo, carrillones y cajas de música, y guardias armados con mosquetes, pero la mayor parte de la población no ha visto nunca un reloj que no esté en un campanario, ni oído música que no sea interpretada en directo, ni ha visto más que a los alguaciles de la koina, equipados aún con armaduras de cuero o metálicas, lanzas y espadas. En algunos de los Tiviles más grandes, aquellos que son casi como continentes, puede haber algunas líneas férreas, pero en casi todas partes el transporte se hace con carros tirados por bueyes o caballos, o en caravanas de mulas, camellos y otras bestias.

Dioses Extraños Hursita

Para darle un toque exótico a lo que podría ser Londres o el Ruhr a mediados del siglo XIX, volvamos la vista a aquellos imperios orientales en decadencia de los que hablamos antes. En esta página hay fotografías coloreadas de los últimos años de la Rusia imperial. Observa la combinación de atuendos campesinos occidentales, casi medievales, con las túnicas y los caftanes de Asia Central, todo ello mezclado con ropa de corte más occidental, o híbridos como los uniformes de los soldados. Aquí hay fotos de Estambul en 1900, o de la Palestina otomana en la misma época, donde podemos ver la mezcla de arquitectura y vestido oriental y occidental. Esta galería de Flickr tiene imágenes de la época, y algunas anteriores, para aburrir. Y aquí tenemos algunas de China en el siglo XIX por si queremos irnos a algo incluso más exótico.

Después de todo esto, ¿qué es lo que no vamos a encontrar nunca en la Kenoma? Tecnología más avanzada que la primera Revolución Industrial: nada de luces eléctricas, ni máquinas de escribir, ni ametralladoras o fusiles de repetición, ni cámaras fotográficas, ni telégrafo, teléfono o radio, ningún derivado del petróleo, y ningún tipo de máquina voladora aparte de las merkaboth.

Éstas, junto con las arcas, son ejemplo de algo distinto: la arcanotecnología que manifiesta en el mundo físico el poder de los Arcontes y la Heimármene que subyace a la realidad, canalizada a través de las fórmulas herméticas de los Taumaturgos. Pero de este tipo de ciencia, capaz de atravesar el Mar de Suf, de animar gólems de metal y arcilla y de usar almas como combustible no está ni mucho menos al alcance de los habitantes normales de la Kenoma. Y de ella hablaremos en otra ocasión.

Recommended Posts
Showing 2 comments
  • Mathias
    Responder

    Me gusta todo lo que hicieron de los dioses gnosticos y quiero saber si pueden mandarme a mi mail, manuales y lo que salga nuevo. Muchas gracias

    • arcontes
      Responder

      Hola Mathias.

      En la sección de descargas de la web tienes todo lo gratuito que hemos editado hasta ahora: http://pronoiaworks.com/descargas/

      Ahí es donde iremos subiendo cada recurso gratuito que creemos. También avisaremos en el blog cuando lancemos el básico, que evidentemente, ya será de pago.

      Un saludo y gracias por tu comentario.

Leave a Comment